Lo político apareció porque olvidamos el juego.
¿Lo olvidamos ¿O huimos de él?
Nos vamos encarcelando, poniéndonos barreras, alejándonos de la curiosidad. Miramos el juego como símbolo infantil, pero es un acto que abre un espacio. Un espacio donde se genera la curiosidad, y donde el saber poco nos permitirá todo. Aquí nace el ritual del juego.
¿Qué es estar en el mundo, si no simplemente conocer nuestro alrededor, mirar, existir, convivir?
Olvidamos que el juego es lo que nos acerca a lo que conocemos.